Un bono del Tesoro es un activo financiero emitido por el Tesoro Público para financiar el déficit público. Como el Estado gasta mucho más de lo que ingresa, acude al Tesoro Publico para que le deje dinero. Para ello, el Tesoro Público realiza periódicamente subastas para colocar nuevos Bonos del Tesoro. Las subastas de bonos del Tesoro permiten poner precio en forma de tipo de interés que los inversores están dispuestos a aceptar y el Tesoro a pagar por el préstamo de dinero. Una vez marcado el tipo de interés del bono del Tesoro, éste se aplica a las emisiones del Tesoro para el período que se trate.
Además de los Bonos del Tesoro, el Tesoro Público emite Letras del Tesoro a 3,6,12 o 18 meses o las Obligaciones del Tesoro a 10 o 15 años. Y todo para financiar el ingente déficit público que se va generando, sobretodo con la crisis actual. El Inversor tiene así muchas posibilidades de invertir su dinero en la Deuda Pública con total seguridad y sólo debe calibrar si la rentabilidad ofrecida por el Tesoro es la más adecuada y a qué plazo quiere mantener su inversión.
Los bonos del Tesoro españoles en 2010 viven una situación de alta volatilidad en los mercados. Ello es debido a la crisis internacional derivada de la crisis financiera. Y a España le ha tocado de cerca por su creciente deuda pública. El Tesoro Público español, al incurrir en un déficit público muy alto en las finanzas del Estado, debe recurrir a los mercados de deuda pública, es decir a los inversores internacionales, para que le presten el dinero para pagar todos los desaguisados públicos.
Como el déficit público ha crecido mucho, y no hay perspectiva de una mejora de este déficit, los mercados exigen una prima de riesgo mayor que la que se exige a paises más responsables y con buenos fundamentos económicos, como es el caso de Alemania.
Los bonos del Tesoro reflejan pues esta incertidumbre respecto a las cuentas del Estado y respecto a la evolución de la economía, de la que todo el mundo descuenta que va a crecer muy poco en los próximos 3 o 4 años. Si la economía no crece, díficilmente el Estado aumentará sus ingresos por impuestos. Tambien es lógico creer que como no se va a generar suficiente empleo, ello tambien redunda en más gastos para el Estado y, por supuesto, un consumo muy bajo, que afecta de nuevo a la economía en una segunda vuelta provocando el bajo crecimiento del PIB o Producto Interior Bruto.
En definitiva, un momento complicado para comprar bonos del Tesoro, ya que a su baja rentabilidad se añade el hecho de que su precio puede oscilar de forma considerable en el mercado de bonos del Tesoro haciendo que se conviertan en una mala inversión en el caso de que deseemos deshacer la inversión ya que nos podemos encontrar con un precio del bono inferior al que hemos pagado por él en unas pocas semanas.
En todo caso, hay otras oportunidades de inversión fuera de los bonos del Tesoro. Hay activos financieros como las cuentas de alta rentabilidad o contratando un deposito como el Deposito In La Caixa que renta un 3% TAE.
El Tesoro Público va a lanzar en el mes de septiembre de 2010 nuevas emisiones de bonos del Tesoro a 5 años y obligaciones del Tesoro a 10 y 30 años. La mayor tranquilidad de la renta fija y de la deuda publica en estos dos últimos meses ha animado al Tesoro a buscar más dinero para “tapar agujeros” del inmenso y creciente déficit público que genera una deuda publica creciente.
En la subasta anterior de Obligaciones a 30 años, éstas cotizaron a una rentabilidad del 5,908%. En cuanto a los bonos a 5 años, su rentabilidad en la subasta del Tesoro, fue del 3,657%.
Veremos el mes que viene si la tranquilidad que había en los mercados de deuda continúa o bien las alarmas se vuelven a disparar y el nerviosismo sobre la situación de la economía y de las finanzas públicas vuelven a meter presión y hacen subir la rentabilidad de los bonos y obligaciones del Tesoro. Porque una subida en la rentabilidad, hace más difícil al Estado sobrellevar la pesada carga de la deuda y ello implica que tendría que ir haciendo nuevas recortes en el presupuesto estatal, que tampoco animan precisamente la economía. Vamos, el circulo vicioso de la deuda con toda su crudeza. La secuencia es: crisis, recorte de gastos publicos y, por lo tanto, más recesion que genera mayores gastos y menores ingresoso y, por lo tanto más déficit. La solución: lo que nadie quiere ver. El Estado está habituado a gastar más de lo que se necesita. Y se puede reducir el gasto en anchoas. Las anchoas que regala el presidente de Cantabria para tenerle contento a Zapatero y que considere la “urgencia” de llevar el AVE a Cantabria. Infraestructuras totalmente ruinosas como el AVE Madrid-Cantabria son lo que necesita el país para arruinarse más y no salir de la crisis!
Después de la crisis desatada a raiz de la crisis de Grecia y del resto de deuda soberana, es decir de los distintos Estados, ahora la situación en el mercado de deuda pública se ha tranquilizado, haciendo que las rentabilidades de los bonos del Tesoro hayan bajado algo.
En la última subasta de deuda del Tesoro que ha tenido lugar este 5 de agosto, el tipo marginal de los bonos del Tesoro a 3 años ha sido del 2,306%. Esta bajada en la rentabilidad se produce al haber una mayor relajación en el mercado de la deuda pública, la que ya está cotizando.
El Tesoro Público, aprovechó para bajar su rentabilidad y ahora espera conseguir gracias a la calma de los mercados. más dinero fresco. Este dinero nuevo que captará el Tesoro será para conseguir financiar el nuevo déficit público que se está generando además de la sustitución de las emisiones de deuda pública, ya sean letras del Tesoro, bonos u obligaciones del Estado, por otros instrumentos nuevos.
En la última subasta de Bonos del Tesoro celebrada por el Tesoro Público, la rentabilidad de los bonos a 3 años ha sido del 3,31% y la de los bonos a 5 años, del 3,657%. Esto marca un aumento de rentabilidades respecto a meses precedentes, provocada por la desconfianza en la deuda soberana, es decir, del Estado español. Sin embargo, en las últimas semanas, esta desconfianza tiende a remitir y hace que el Estado a través del Tesoro Público, pueda emitir nueva deuda del Estado a un tipo de interés más moderado.
Por supuesto, todavía la rentabilidad de los bonos del Tesoro se puede considerar moderada, sobretodo para el inversor, que tiene alternativas en la renta fija privada de emisores de mucha solvencia o bien, la pura contratación de depositos bancarios mas rentables.